La verdad es que tenía muchas dudas respecto nombre que ponerle a
este artículo porque creo que lo ocurrido ayer es muy importante,
y las lecturas y hechos a destacar varios. Finalmente me he
decidido por el titular más acorde al análisis más sintético, que
es el que voy a tratar de desarrollar a continuación. Para mayor
facilidad ordeno los temas.
LOS DATOS
El resultado cualitativo de las elecciones de ayer, 20-N, no han
sido una sorpresa para nadie, creo que todo el mundo daba por
descontada la mayoría absoluta del PP, y la caída del PSOE. Sin
embargo, a mí me ha sorprendido el mal dato del PSOE, que con 110
escaños y menos del 30% de los votos, puede haber caído por
debajo del “punto de no retorno”. Puede que me equivoque, pero el
resultado de ayer representa, en mi opinión, y en coincidencia
con Rosa Díez, el fin del bipartidismo PP-PSOE, aunque con
un matiz respecto a la opinión de la líder de UpyD, y es que yo
creo que el bipartidismo ha dado paso al monopartidismo. Creo que
en los próximos lustros (diría que 3 como mínimo), la situación
de la democracia en España va a ser bastante precaria. Va a
ocurrir algo similar a lo ocurrido después de 1982, el partido en
el poder gobierna el país en todos los niveles y no existe
alternativa real en mucho tiempo (la otra vez fueron 11 años
hasta el 93, y 14 hasta el cambio en el 96). La diferencia esta
vez es que no venimos de una dictadura y que los políticos más
vinculados a la misma tuvieran que pasar su travesía del desierto
(muy liviana y exenta de reconocimiento de culpa, por cierto).
EL FUTURO EN ESPAÑA
Hoy por hoy el PP es el partido más sólido que existe
probablemente en el mundo, tiene un suelo y un techo electoral
prácticamente iguales (esta vez ha sacado escasos 500.000 votos
más que la última vez, cuando perdió), y al PSOE le han surgido 2
adversarios nacionales, además de los tradicionales autonómicos
en País Vasco y Cataluña. No sé si el PSOE será capaz de volver a
atraer a sus electores o se sumirá en una espiral destructiva
mientras el PP consolida más, si cabe, su poder (para los
incrédulos, miren lo que ha ocurrido en feudos tradicionales del
PP como Galicia, Castilla y León, Murcia, Valencia y Madrid). Yo
me decanto por la segunda opción, la debilidad crónica del PSOE y
la fortaleza limitada de opciones alternativas, bien locales
(CIU, Amaiur, PNV) como nacionales (IU, UpyD), muy felices hoy de
sus resultados de ayer. Aunque no sé si son realmente conscientes
del alcance del cambio, la victoria particular de todos ellos no
es más que una derrota global de toda alternativa real al poder
del PP, ya que sus victorias sólo han debilitado a uno de los dos
“abusones” del bipartidismo, dejando todo el “patio” bajo el
dominio del otro.
LAS RAZONES DE LA SITUACIÓN
¿Pero, por qué ha pasado esto? No voy a entrar a analizar por qué
ha logrado el PP casi 11 millones de votos, porque son varias las
elecciones en las que ha pasado de los 10 y las circunstancias
eran muy distintas en todas ellas, por lo que parece claro que el
análisis de lo que saca el PP es sencillo, saca lo mismo (más o
menos), pase lo que pase. La clave está por tanto en el otro
campo. Por qué el PSOE ha perdido 4 millones de votos (dicen que
2 millones se han abstenido y otros 2 se han repartido entre IU,
UpyD y otros). Yo creo que la clave del éxito está en “el
tecnócrata”. Como ya supondréis todos, éste no es otro que Rajoy.
El análisis de la situación es perfecto por su parte, el PP saca
siempre 10 millones de votos, se reparten poco más de 22, por lo
tanto, o el PSOE saca 11, o ganamos seguro. ¿Qué hay que hacer
para que no saque tantos el PSOE? Al margen de la crisis, que le
ha venido de perillas, el no provocar rechazo, el no “meter
miedo”, el no postularse tan claramente y tan ideologizado como
el PP de Aznar, ha favorecido que mucha gente se quede en casa,
no vote “contra” o se aventure a votar por cambios “más
profundos” como los que proponen IU y UpyD, castigados siempre
por la aritmética electoral.
¿Cuál es la razón de que la gente no vea problema en la llegada
de Rajoy al gobierno? Pues que no dice nada concreto, va a hacer
las cosas “como Dios manda” va a hacer “lo que hay que hacer”
etc. Tiene alma de registrador de la propiedad, se nos presenta
como un técnico soso, pero eficiente, que nos asegura que no
habrá sobresaltos, que tiene un manual, que lo aplicará, y que
¡santas pascuas! Por eso, aunque es un político de carrera, le
llamo el tecnócrata, y su posición respecto a “lo que hay que
hacer” es la misma que la de los recientes primeros ministros de
Italia y Grecia.
La letanía de los economistas liberales tiene éxito, a muchos les
han hecho creer que la economía tiene un manual de instrucciones
único, que el problema es que los que estaban leían uno
incorrecto. Esto es la mayor mentira que existe en el mundo
actual, y la más dañina, pero en este país ha triunfado, y creo
que por mucho tiempo. El bienestar europeo corre grave riesgo, y
la culpa no es de Rajoy ni de los populares europeos sino de los
socialdemócratas europeos que se creyeron el cuento de que la
economía era un problema resuelto, que el crecimiento económico
infinito era posible y que las recetas liberales eran las que lo
aseguraban.
La economía es cualquier cosa menos una ciencia exacta, los
técnicos sirven para solucionar un problema matemático, físico,
químico o lo que sea, pero no la economía. Aquí no hay manual de
instrucciones, no es un motor ya construido, es una cuestión en
permanente diseño, hay que opinar sobre si queremos que el motor
haga un ruido u otro, sobre si queremos que eche más o menos
humo, sobre si debe ser más o menos grande/ potente o lo que sea,
y una vez decidida una cosa y probada, probablemente cambiarla y
volver a empezar. La política no es gestión y administración, es
mucho más, la economía debe dar herramientas para administrar
bien, pero no debe sustituir los principios y objetivos de la
política. La corriente de pensamiento dominante en el mundo dice
lo contrario, y nadie plantea una solución articulada
alternativa, y ante eso, la gente vota al que está convencido o
no vota a nadie, que es lo que pasó ayer. Muchos creemos que el
modelo no vale, pero ¿qué alternativa nos ofrecen?
Reitero mi consideración del acierto y éxito de Rajoy en la
estrategia para alcanzar su objetivo, y en la defensa de sus
intereses, que no creo que sean los intereses generales, aunque
así lo opine hoy la mayoría. Sin embargo, no es ésta una defensa
de actuación, sino una crítica, porque al menospreciar la
ideología, reducir la cuestión a un tema técnico y de “sentido
común” como le gusta decir, minimiza el papel de la política y
aplasta su ya escaso poder renovador e ilusionante. Lo peor es
que el otro día Rosa Díez también habla de que su partido no
tenía una ideología concreta, que proponían y apoyaban lo que
consideraban lo mejor.
Eso es un error, la ideología claro que existe y debe existir,
otra cosa es el sectarismo y el frentismo, el no votar algo del
contrario porque no va en tu programa aunque en el momento de
turno sea apropiado. Pero al margen de esas cuestiones puntuales,
la ideología es la escala de valoración de las propuestas
concretas. En economía y en organización de la sociedad, no es
“bueno”, o “malo”, tener sanidad pública o privada, el punto de
vista ideológico desde que donde se mira es el que determina si
es “bueno” o no. No podemos olvidar eso, porque entonces
desaparecerá la democracia.
Los liberales pueden opinar que no es adecuada la educación
pública, o que es mejor la privada, o lo que sea, lo que no
pueden hacer es decirnos, como verdad irrefutable que viene de un
campo externo como la economía, que el sistema público de salud
es insostenible. Primero, porque la economía no es una ciencia
externa independiente de la ideología, y segundo, porque un
sistema de salud, o cualquier sistema público, dado que no genera
beneficios económicos directos, sólo es sostenible en función de
la cantidad de dinero público que se quiera dedicar a él, y esta
cantidad dependerá directamente de la distribución de
presupuestos y de la presión fiscal, cosa que decide el gobierno.